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Dec 21

Freedom Toasters es un proyecto para distribuir programas abiertos y gratuitos en lugares sin conexión a Internet mediante ‘quemadoras’ de CDs

Freedom toaster es un proyecto de la fundación que preside Mark Shuttleworth y que consiste en la instalación de unos quemadores de CD a modo de quioscos, repartidos por diversas zonas de África (y en algún futuro para America con otras fundaciones) para acercar las más variadas distribuciones de software libre a las personas que actualmente se encuentran lejos de la tecnología o por lo menos poder acceder al internet para obtenerlas.

Desde hace varios años, existen diversas iniciativas para romper la brecha digital entre los países del Primer y el Tercer Mundo. Un ejemplo es el acceso a computadoras de bajo precio con el proyecto ‘Una computadora portátil por niño’ impulsado por Nicholas Negroponte, o el despliegue de redes inalámbricas de largo alcance con la tecnología Wimax en diversos países subdesarrollados.En España, la Fundación Bip-Bip, nacida para fomentar el uso de la tecnología como factor de integración social y laboral, ha llevado a cabo diversas iniciativas para del desarrollo comunitario en países como Marruecos.

La Fundación Shuttleworth ha decidido colaborar en la reducción de la brecha con la creación de un quiosco digital para acercar las nuevas tecnologías a diversas zonas de África. Este dispositivo cuenta con un diseño e interfaz similar a las máquinas de ‘vending’ que ofrecen café en las zonas de descanso de las oficinas.

En su interior tiene una computadora con quemadora de CD donde, mediante una pantalla táctil, el usuario puede seleccionar entre diferentes versiones de Linux (como Ubuntu, Fedora o Debian, entre otras) y otras aplicaciones populares del software libre como el navegador Firefox o la suite ofimática OpenOffice.org, además de fotos, música, libros y otros tipos de contenidos digitales de libre distribución.

La iniciativa Freedom Toaster está subvencionada en su totalidad por la Fundación Shuttleworth, cuyo fundador es el emprendedor surafricano Mark Shuttleworth, creador de Ubuntu, una de las distribuciones de GNU/Linux más populares.

Este proyecto surge debido a las dificultades en algunos países, como Sudáfrica, para acceder a Internet, y su imposibilidad para la descarga de grandes ficheros de información, como bien puede ser una distribución del sistema operativo Linux, que puede tener un peso medio de 700 Megabytes.

Mediante este quiosco, los usuarios de las zonas apartadas pueden descargar estos programas sin tener que disponer de una conexión estable a Internet, algo que por coste e infraestructuras actuales de otro modo sería inviable para ellos.

Los quioscos se encuentran en puntos de accesos públicos, como organismos, bibliotecas y centros educativos. Su funcionamiento es simple y pueden instalarse en cualquier parte del mundo. Además, no es necesario que exista conexión a Internet.

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